A Ti, Eterno
y Piadoso, dirigimos esta plegaria
con
recogimiento,
en estos
momentos de padecimiento,
incertidumbre
en el que el
mundo está inmerso.
Pedimos
humildemente tu protección,
amparo para
cada uno de los seres sintientes
que padecen.
Danos
fortaleza y resolución para perfeccionar
nuestra
compasión sincera
hacia las
necesidades del prójimo.
Que nuestras
obras y pensamientos
contribuyan
a llevar alegría,
esperanza,
auxilio
material y espiritual
a todos los
que lo necesitan:
familiares,
amigos, conocidos, desconocidos y enemigos.
Eres, Ser
Eterno, nuestro refugio
en horas de
necesidad como la que estamos viviendo.
A Ti
invocamos, pidiendo la rápida recuperación
de la salud
para todos los enfermos;
alivio para
los que están sufriendo;
piedad y Paz
Eterna
para quienes
ya han entregado su alma.
Da consuelo
a quienes han perdido a sus seres queridos.
Otorga
fortaleza y luz a los valerosos
que están
arriesgando su salud y sus vidas
para ayudar
a quien lo precise.
Protégelos
con Tu Paz y tu Compasión.
Apiádate de
todos
y oriéntanos
hacia una salida victoriosa.
Enséñanos,
oh Ser,
a
transformar este mal de la enfermedad
en futuros
momentos de bondad,
amor,
solidaridad,
esperanza y
consuelo para todos los seres.
Que así sea.