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El último. Es para ti.
De barro, casi ocre
o tostado por los días.
Cántaro de las soledades.
Cántaro vacío, es
para ti.
¿Lo llenarás de esperanzas?
¿Qué más te queda?
Barro, solo barro
que un día unas manos
transformaron.
Pues llénalo de barro,
más barro
¿qué más te queda?
O, mejor, déjalo vacío.
Y un día o en
una época
cuando
nada
quede,
tan solo un cántaro vacío,
te fundirás con su vaciedad
y seréis eso:
vacío en el vacío.
Tú decides.
