Inspiraciones


1,
Cómo quisiera fundirme
en Tu absoluta bondad.
Diluirme como gota de lluvia
que se precipita hacia el océano
para dejar de ser.
Quisiera ser partícipe
de Tu misericordia infinita
aliento para quien precisa
chispa
esencia
regocijo.
¿Por qué mi juicio amedrentado
me lo impide?

2.
Hoy quiero conocerme fusionado
con el Universo,
disuelto
en Tu gloriosa manifestación.
Quiero conocerme
como ilusión fugaz,
lo más pequeño de lo pequeño
y aprender a agradecerte,
Sublime Creador,
por tu Luz,
tu Bendición.
Hoy mi carne, mi sangre
espíritu y conciencia
anhelan ser tu servidor,
guía para los viajeros
remedio para los aquejados
consuelo para desamparados.

3.
¿Cuántos tumbos, cuántos giros
hube de ejecutar,
emociones que desenmascarar
por no reconocer
tu inconmensurable gloria?
Giraba en círculo
para retornar
al punto de partida.
Me creía sabio
pero solo daba bandazos
de un lado
a otro.
Decía conocerte, sí,
pero aferrado a los deseos
insistiendo que mi ser
era mi ser y yo,
mi propio centro.
Ávido de aventuras
(que ni siquiera me pertenecían)
dejé de aferrarme
a Tu rayo hacedor.
Perdí la ocasión para
                               reír
                                   sentir
                                       vivir.

4.
Los instantes perdidos una
y otra vez.
un corazón que se congela
sin piedad.
¿Cuándo aprenderá a cultivar
la alegría?
¿A respetar el tiempo o
el espacio?
¿A agradecerte por la soledad, la vida,
la chispa creativa,
el amor?

5.
Ante Ti me presento, Señor,
con mi corazón resquebrajado.
Pero no me quejo,
sé que son debilidades.
Mis debilidades.
Y sonrío, porque sé, también,
que Tú podrás recomponerlo.

6.
Más allá de tantas ilusiones,
ensueños, quimeras y prejuicios,
estás Tú.
Más allá de lo oculto, de la nada
y del todo,
iluminando el Camino Supremo.
Pueda un humilde servidor
percibirlo y apreciarlo.

7.
La lluvia cae sobre la ciudad,
lágrimas de cristal.
Una fría brisa remueve
los árboles en la alameda.
En la otra ciudad,
la diferencia:
aguacero torrencial,
humedad bochornosa,
palmeras agitadas.
En ambas, lluvia como
pétalos desde el cielo,
sin evocaciones.
Agradecimiento a la Madre Naturaleza
que brinda aquí y allá
amparo, hermosura, sustento.

8.
Sombra y refugio los del árbol
de aquel parque cercano. Sombra y refugio.
Sus ramas acarician las nubes o
¿será el cielo quien le proporciona compañía?
Solo un parpadeo y árbol, ramas, nube, cielo
se entremezclan.
Son la misma cosa ¿o estaré soñando?
Presiento que hay un Absoluto
al que agradecérselo.
¿Y yo para cuándo?

9,
Esta vez la quietud
desciende lentamente
como energía vital.
Nos envuelve y resguarda.
Nos llama al amor.
Yo sigo sus pasos, a veces
escabroso, a veces
etéreo, impalpable, pero lúcido.
Un día nos trocea. Un día nos remonta
a lo más alto, con alas sutiles, incorpóreas.
Pero esta vez la quietud desciende lentamente
como energía vital. Yo sigo sus pasos
al son de un corazón, el mío,
que late agradecido.

10.
La quebrada detrás de la arboleda,
en los confines de la finca.
El olor a pomarrosa invade el entorno.
¿Cómo no desear el baño
o la fruta?
Amalgamarme con arroyo
fruta y aroma. Melodía deliciosa.
Ya embriagada,
poder clamar sin temor a las heridas:
Dios, Te percibo en cada esencia
de la naturaleza: el rumor,
los trinos, la fragancia, las aguas
cristalinas.
Descubro emocionada el curso del amor
e intuyo:
no hay nada que desear,
estoy en Tí.

11.
Una sonrisa en el silencio,
el corazón, en calma.
No se precisan las palabras
(tan solo seducen, adulteran).
Simplemente sonrisa y silencio
sonrisa y silencio.
Atrapar el momento
sin esperar nada a cambio.